Llega el Día del Libro de 2016 y no había duda sobre a quién dedicar el Libropincho: estamos en pleno año Cervantes. Y ese mismísimo día, el 23 de abril, se cumplía el 400 aniversario de su muerte. Así que sacamos de las estanterías la obra de Cervantes para extraer pasajes relacionados con la vianda, la bebida, las tabernas, costumbres culinarias, todo lo que tuviera que ver con el arte del buen beber y comer. Y buscamos en sus entremeses, novelas ejemplares, poemas y, cómo no, en el inagotable Quijote.

 

El resultado han sido tres libropinchos: La oficina del estómago que recoge pequeños episodios de distintos capítulos de la segunda parte del Quijote donde se habla de asadores, ollas, carneros, liebres, pollos, pollas y huevos, y que empieza con la conocida advertencia que tanto hemos oído decir a nuestras abuelas: "Come poco y cena más poco, que la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago". El segundo se titula Ermitas de Baco, dedicado naturalmente al vino con pasajes del Quijote, la novela ejemplar La ilustre fregona y el entremés de Los habladores, en el que se alude a las tres grandes virtudes del vino... El tercer libropincho, Badulaques, enredos y revoltillos, reúne un compendio de buenas maneras y saber estar que Don Quijote trata de inculcar a Sancho en el capítulo XLIII del segundo volumen, ya saben: "Anda despacio; habla con reposo, pero no de manera que parezca que te escuchas a ti mismo, que toda afectación es mala".

Todas las ilustraciones las firma con mucho ingenio Daniel Montero Galán.

Entren y lean mientras degustan con Cervantes un buen vaso de algo.

 

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